Mi compromiso como profesional de la salud y la estética, reside en resaltar la belleza de las expresiones, emociones y vivencias que forman parte de nuestra identidad e historia.
Uno de los aspectos más interesantes del well-aging frente al clásico enfoque antienvejecimiento es la prevención. Los pacientes pueden venir como prevención del proceso de envejecimiento, es decir, antes de que aparezcan signos evidentes de envejecimiento para tratarlos. Se preocupan por la hidratación, el tono, las ojeras, los labios... Esto nos permite abordar los posibles problemas de forma pausada, y equilibrada.
Tenemos que tener presente que conseguir un aspecto saludable y mantenerse joven es una carrera de fondo, no existen varitas mágicas en el proceso de envejecimiento, los cambios deben de ser moderados y progresivos, y para ello es muy importante la colaboración profesional-paciente para conseguir que los resultados se prolonguen en el tiempo de forma natural, consiguiendo que el proceso de envejecimiento sea armonioso y sostenible, sin olvidar la importancia que cobran los hábitos y estilo de vida; la alimentación, el mindfulness o el ejercicio físico, aspectos clave para alcanzar un envejecimiento natural, elegante y que desprenda armonía.